jueves, 3 de noviembre de 2016

Carita feliz...

Llegando a casa... y lo primero que pasa por mi mente es... olvidar el peso de mis bototos, olvidar el cansancio y disponerme a jugar con mi bebé.
Jugamos fútbol, te veo andar en monopatín. Vamos a comprar pan y empujó la bicicleta (bicicleta que nos tuvimos que conseguir con un primo, porque lo único que querías era andar en una biclicleta) me duele la espalda pero miro tu carita y escucho el sonido de moto que haces con tu boquita y no puedo dejar de empujar y el dolor de espalda al carajo!... jugamos a la pelota! Y me recuerdas que sabes decir arquero! Yo me emocionó tanto y olvido que estoy solo en el pasillo de nuestra casa y grito y transmito lo que haces como su fuese el trovador del gol!...

Me fui a la ducha y tu llorabas en la puerta deo baño. El cansancio me hizo dormir y me despertaste Muchas veces!

A las 1 de la mañana tenías fiebre! Angustia nivel Dios. Odio que te enfermes y recordé que cuando yo me enfermaba mi padre le pedía a Dios que mi malestar sea para el. Y es verdad le podemos pedir a Dios que se lleve la enfermedad. Pero el sentimiento que tenia era que con tal de que rías sin estar enfermo era y será siempre superior y si pudiera cargar todos tus dolores lo haría.

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